dimecres, 4 de gener de 2012

Ojalá no fuera tan cobarde y pudiera decírtelo sin miedo a pederte para siempre.

- Pues atrévete y díselo, no tienes nada que perder.
+¿El qué?
 Todo. Todo depende de él. Prefiero no saber lo que ppiensa sobre mí; prefiero limitarme solo a saber que está bien, que sigue luchando cada día, que sigue ahí.

Pero, ¿Sabes? Esa impotencia de mirarle y no poder abrazarle... creo que ya es hora de actuar.

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