divendres, 9 de desembre de 2011

¿Quién sabe si mañana seguirás aquí?



Por eso, apaga la televisión, levántate del sillón, ve, vive la vida. Hay miles de cosas que no conoces, mil retos, mil historias.
Disfrúta como puedas, qué coño, disfruta como quieras, que nadie te quite la sonrisa, que nadie pueda contigo. Solo tenemos una vida, y hay que aprobechárla al máximo.
Y si mañana se acabara el mundo, no lo llores, yo no lo haré. Pase lo que pase, nadie va a joderme las ganas de vivir, nadie va a quitarme las alas. El día que se acabe el mundo, no moriré por ello. Moriré de la forma más genial posible. O, bueno, quién sabe, a lo mejor de sobredosis. El día en que se acabe el mundo, voy a ponerme hasta el culo.
Voy a hacer lo que quiera, a romper las estúpidas leyes, a reivindicar mis derechos, a darle patadas al mundo.
Porque yo quiero ser libre, ser libre y vivir mi vida como YO quiero vivirla, no como ellos quieren que la viva.
Porque, ¿qué cojones? Yo quiero ser felíz. Aunque a veces no pueda, siempre intento sonreir. No hay tristeza suficiente como para tapar una sonrisa.
Así que, solo diré: ¡Que le jodan al mundo!
Yo quiero ser diferente, hacer cosas diferentes, vestirme diferente, quiero estar pasada de moda, que me digan que soy rara. Porque me gusta, y me siento bien. Y tus miradas de asco para mí son cumplidos.
Me gusta lo raro, lo extrabagante. Sé raro, y vivirás mejor. No seas una copia, sé diferente, aunque te miren mal.
Porque, mejor raros.
Aprobécha cada milésima que estés aquí, aunque a veces no lo creas, puedes con todo. No hay nada tan fuerte como para hacerte daño.

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